Resumen:

Este artículo tiene como objetivo reconstruir el accionar político de Propuesta Republicana en la Provincia de Buenos Aires entre 2005 y 2015, periodo que abarca desde su primera participación en esta arena de competencia electoral hasta el triunfo que le permitió acceder al gobierno provincial. A raíz de la observación de los procesos electorales y de los discursos de sus principales dirigentes, se ofrece un análisis sobre las diferentes temporalidades que atravesó el partido. Para el análisis de este ciclo se propone un enfoque que pretende asociar y clasificar en asociaciones temporales tendencias electorales y continuidades enunciativas. Y de tal manera, identificar sus grados de durabilidad, elementos que pueden aportar al reconocimiento y delimitación en la sedimentación del cauce de las derechas políticas en el marco de la construcción de ofertas electorales atractivas para la representación ciudadana. Las temporalidades identificadas permiten agrupar las voces, las acciones, los enfrentamientos y los objetivos en relación con los escenarios que le dieron lugar. Al mismo tiempo, temporalizar es identificar puntos de inflexión e hitos relevantes para observar las singularidades históricas de los hechos. El resultado del análisis es la identificación de tres tiempos: la expansión y construcción competitiva (2005-2011), la (auto) marginación y el repliegue (2011-2013) y la integración con la victoria de María Eugenia Vidal (2013-2015).

Abstract:

This article aims to reconstruct the political activity of Propuesta Republicana (PRO) in the Province of Buenos Aires between 2005 and 2015 - a period that spans its first participation in this arena of electoral competition through to its victory that enabled it to assume provincial government. Drawing on observation of electoral processes and the speeches of its principal leaders, the article offers an analysis of the distinct temporalities traversed by the party. For the study of this cycle, I propose an approach that seeks to associate and classify electoral tendencies and discursive continuities into temporal groupings, thereby identifying their degrees of durability - elements that can contribute to recognizing and delimiting the sedimentation of right-wing political currents in the process of constructing electoral offerings attractive to voters. The temporalities identified allow me to group voices, actions, confrontations and objectives in relation to the contexts that produced them. At the same time, to temporalize is to identify inflection points and relevant milestones for observing the historical singularities of events. The result of the analysis is the identification of three phases: expansion and competitive construction (2005-2011), (self-)marginalization and retrenchment (2011-2013), and integration with the victory of María Eugenia Vidal (2013-2015).

Palabras clave:
    • Discursos;
    • poder;
    • política;
    • Propuesta Republicana (PRO);
    • Provincia de Buenos Aires (PBA);
    • temporalidades.
Keywords:
    • Discourses;
    • Politics;
    • Power;
    • Province of Buenos Aires (PBA);
    • Republican Proposal (PRO);
    • Temporalities.

Introducción

Las derechas políticas en Argentina han presentado diferentes formas de acceso a la conducción del Estado. Durante el siglo XX, el repertorio de acción más utilizado fue el golpe militar, lo cual marcó una prolongada inestabilidad democrática en el país. Esta elección respondió a su incapacidad de generar una oferta electoral atractiva; a su voluntad - o no - de participar de las elecciones (Bohoslavsky y Morresi, 2011, p. 18; Morresi, 2023, pp. 3-4), y a la configuración partidaria de dos fuerzas políticas mayoritarias, el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical, que constituyeron el corazón de la representación ciudadana atrayendo a la mayor cantidad de votantes.

Luego de 1983, con el regreso de la democracia, las derechas políticas aceptaron las reglas del ‘juego’. Al menos en su formato representativo procedimental, intentaron generar una oferta electoral que durante la segunda mitad de la década pasada se constituyó con éxito en el nivel nacional, así como en otros escenarios de competencia subnacional y local.

En este contexto histórico de centralización de las derechas políticas en el debate público y en la democracia electiva, el presente artículo1 tiene como objetivo la reconstrucción del accionar político del partido Propuesta Republicana (PRO) en la Provincia de Buenos Aires (PBA), hasta llegar a posiciones de conducción del Estado provincial. Así, el estudio se enfoca en el origen del partido - en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) - y en cómo logró expandirse territorialmente a un escenario que históricamente fue hegemonizado por el peronismo, además de observar la manera en que se relaciona con aquellas investigaciones que abordan su estructura partidaria tanto en el nivel nacional como en la construcción de poder en ámbitos subnacionales y locales.

Luego de la victoria del PRO, bajo la coalición “Cambiemos”,2 en las elecciones de 2015, proliferaron los estudios con el objetivo de caracterizarlo, lo que derivó en dos enfoques complementarios: quienes lo abordaron desde su condición de clase en relación con la procedencia socioeconómica de sus principales integrantes (Canelo y Castellani, 2016, p. 5; Gessaghi et al., 2020, p. 405; Nercesian, 2020, p. 151) y quienes lo hicieron a raíz de su estructura ideológica e identitaria (Bohoslavsky y Morresi, 2016, p. 6; Gené, 2024, p. 7; Vommaro, 2017, pp. 11-12). Si bien es cierto que pusieron mayor énfasis en sus características nacionales, también es posible rastrear abordajes que lo han situado en territorios locales y escenarios subnacionales como la CABA (Vommaro et al., 2015, p. 5), Quilmes (Gené y Longa, 2021, p. 221), Pergamino (Vommaro et al., 2023, p. 39), La Matanza y Bahía Blanca (Salerno y Bonazzi, 2024, pp. 6-13), así como Santa Fe (Ramos, 2023, p. 102) y PBA (Mauro y Brusco, 2016, p. 46).

En términos generales, la bibliografía ha mostrado que, a pesar de las dificultades por expandirse territorialmente más allá de la CABA, el PRO logró crear una marca partidaria altamente competitiva y exitosa en el nivel nacional. Esta anomalía pretende observarse en un escenario subnacional en donde también logró imponerse en 2015. Interesa analizar la construcción política del PRO en el territorio bonaerense porque tiene una especial relevancia para la política argentina: debido al porcentaje que concentra el padrón electoral nacional; a la cantidad de cargos legislativos que se eligen, y a la visibilidad pública que tienen sus dirigentes (Caminotti et al., 2011, p. 193; Ollier, 2007, p. 158) se constituye como un territorio altamente codiciado. Así, por un lado, en la PBA se da una sinergia bidireccional con el nivel nacional de influencias e injerencias mutuas (Ollier, 2010, p. 17), y por el otro, presenta particularidades que la distinguen del resto de las provincias: cantidad de municipios, secciones, características poblacionales y económicas, etcétera (Mauro y Brusco, 2016, p. 47).

Por su parte, desde el punto de vista teórico y metodológico, las páginas que siguen se centran en lo que se podría denominar como un estudio de los ‘tiempos políticos’. Esta perspectiva considera que es posible estratificar el devenir histórico en temporalidades específicas (Ramos Torre, 1992, p. 11; Valencia García, 1993, p. 178; 2002, p. 5). Esto significa que, el análisis de las temporalidades que conviven en las trayectorias de los actores colectivos, ayuda a alcanzar la comprensión de los desafíos y objetivos se trazaron, así como sus horizontes, relaciones y formas de habitar la sociedad de la que son parte.

Con este abordaje, de forma similar a lo reconstruido por Mauro y Brusco (2016, pp. 54-61), se identifican tres tiempos políticos del PRO en la construcción política bonaerense: la expansión y construcción competitiva (2005-2011); la (auto)marginación y el repliegue (2011-2013), y la integración con la victoria de María Eugenia Vidal (2013-2015). Tiempos que articulan experiencias y expectativas, prácticas y discursos, resultados electorales y propuestas políticas, estrategias y alianzas, candidatos y capacidades representativas.

Así, las temporalidades identificadas son estratificaciones que se desprenden del proceso analítico de la investigación y deben ser pensadas en la clásica acepción weberiana, en términos de tipos ideales. Por tanto, es menester tener en cuenta que el PRO siguió ritmos similares al resto de las derechas en la PBA (Zuccaro, 2025, p. 8).

Con el objetivo de exponer lo planteado, el trabajo se estructura de la siguiente manera. En primera instancia se otorgan detalles mínimos de la perspectiva teórico-metodológica de la que se desprende el estudio. Allí se realizan los planteos generales que fundan los criterios de selección de la base de datos empírica y las herramientas conceptuales con los que se analizan.

Luego, se detalla la dinámica temporal de la expansión y construcción competitiva del PRO entre 2005-2011. Esta etapa designa un periodo en el cual supo construir una forma electiva que le permitió ser competitivo en términos electorales, especialmente en el plano legislativo. En función de diferentes estrategias y alianzas que supo construir en el marco de su expansión por fuera de la CABA, en el devenir de esta primera etapa comenzó a crear su estructura partidaria y sello político en la arena bonaerense.

En tercer término, se describe un momento que, a contramano de lo realizado y de la tendencia anterior, parece (auto)marginado de la competencia electiva. Tendencia temporal que se encontró atravesada por dinámicas sociales, estrategias partidarias y relaciones con otros actores del campo político que tuvieron como resultado un retroceso legislativo y electoral, pero también un repliegue en la expansión territorial del PRO.

Finalmente, de manera inesperada, el tercer tiempo del recorrido del PRO se encontró con la gobernación de la PBA. En el marco de tensiones internas, María Eugenia Vidal logró quebrar las tendencias temporales anteriores y romper la hegemonía peronista, logrando la primera experiencia de victoria subnacional por fuera de la CABA.

Finalmente, el artículo cierra con algunas conclusiones, donde se expone una síntesis de lo realizado, se presentan algunas reflexiones metodológicas y se generan interrogantes para futuros análisis que reconstruyan la trayectoria del PRO a partir de 2015.

Precisiones metodológicas y teóricas

Para examinar el recorrido que realizó el PRO en territorio bonaerense se han tomado distintos referentes analíticos, cuyo objetivo es reconstruir los tiempos políticos de esta fuerza partidaria. Así, comenzamos con un periodo específico: 2005-2015, década que inicia con la primera elección del partido y culmina con su victoria y acceso a la gobernación. De cierta manera, se parte de la premisa de que la acción política se encuentra atravesada por la contingencia (Laclau, 1990, p. 47) y por las coyunturas (Zemelman, 1992, p. 49), elementos que sitúan al tiempo como parte de la interpretación del devenir político.

Para analizar la construcción política del PRO en la PBA, se utilizan las “categorías nativas” de sus integrantes: formas situadas que tienen para explicar el qué, para qué, cómo y por qué (Balbi, 2017, pp. 12-13) de la acción que realizan para reconstruir los significados de acuerdo a sus propios términos y definiciones. Esta concepción se sostiene al entender que “para profundizar en la comprensión de estos colectivos es fundamental entender a los actores que los conforman, sus visiones de la realidad, sus prácticas, sus discursos y el sentido que le dan a su acción” (Álvarez-Benavides y Toscano, 2021, p. 12). En los términos planteados, se recupera el recurso descriptivo (Geertz, 2003, p. 19) de la ‘autojustificación’ (Bolstanki y Chiapello, 2011, p. 33) del partido, dado que busca identificar diferentes procesos de subjetivación y significación política con los cuales sus integrantes asumieron el compromiso de la defensa y de la construcción de un determinado orden social.

Para esta pieza del análisis se observan los pronunciamientos públicos de los dirigentes del partido en medios de comunicación, textos, publicaciones y documentos partidarios. La recuperación de su punto de vista es fundamental para recomponer la historia de la construcción política del PRO en el marco de su propia lógica de interpretación, acorde a los valores, medios y fines que configuran su estructura significativa del mundo.

En términos particulares, la construcción del corpus empírico de la investigación se realizó entre 2021-2023 y está compuesto por 292 entrevistas en medios de comunicación hegemónicos y no hegemónicos; 10 textos y publicaciones, y 30 documentos partidarios.3 El criterio para la selección de la muestra siguió la lógica de la pertinencia, en tanto que debían expresar cuestiones vinculadas a la construcción política del PRO en los años 2002-2019, periodo que abarca la generalidad del estudio.

Desde este material empírico, además, es posible recuperar aquellos hechos sociales que fueron vistos como ‘hitos’ al interior del partido; acontecimientos que marcan momentos de transformación o radicalización en los posicionamientos de los actores. Se busca ubicar las conexiones singulares en los puntos de quiebre que irrumpen en el cauce común de la situación social y obligan a los actores políticos a posicionarse por la densidad, el sentido y la importancia que adquieren para la sociedad. Los hitos, de la forma en que se referencian aquí, condensan una serie de sucesos y habilitan una nueva secuencia lógica; identificarlos permite ubicar los umbrales temporales, sus coordenadas y las condiciones sociales que pudieron marcar el pasaje de una temporalidad a otra.

Cabe destacar que la utilización de los pronunciamientos públicos, en este artículo, se inscriben con el objetivo ilustrar y profundizar sobre lo que se identifica respecto de las otras fuentes empíricas que se utilizan; estos refieren a los resultados electorales de las elecciones provinciales.

Las elecciones desarrolladas en la PBA cuentan con características particulares. En primer lugar, desde el regreso de la democracia en 1983 hasta la actualidad, son concurrentes con las elecciones nacionales. Luego, los cargos ejecutivos se definen por simple mayoría de votos. En tercer término, se encuentran determinadas por la organización de los electores en clave municipal. De esa manera, está conformada por ocho secciones siguiendo un criterio de representación proporcional en la Cámara de Diputados y Senadores. En particular, dado que poseen agrupaciones de diferentes tamaños, si bien cada cargo se renueva cada cuatro años, no en todas las elecciones se eligen la misma magnitud de representantes.

Se considera que las elecciones forman parte de la “coyuntura rutinaria” (Dobry, 1988, p. 26-27) de la política y se incluyen porque permiten mostrar las dinámicas de la legitimación social, en tanto ofrecen un panorama acerca de cómo las fuerzas políticas logran construir - o no - adhesiones ciudadanas sostenidas. Por ello, su análisis - en lo que respecta al PRO - admite contemplar su capacidad de legitimidad y representación social, las dinámicas sociales donde se desenvolvió, así como las relaciones y vínculos que estableció con otros actores a la vez de sus tensiones internas en el marco de un proceso de expansión territorial.

De esta forma, al interpretar los hitos, las categorías nativas y las dinámicas electivas del PRO se puede establecer un mecanismo de estratificación temporal en su recorrido. Con diferentes grados de observación y jerarquización de cada uno de estos elementos, sumado a las condiciones sociales que los habilitan, se busca temporalizar la trayectoria continua que tuvo en la década de 2005 a 2015. Por ello, se sostiene que temporalizar implica reconstruir el evento histórico dentro de su propia secuencia (Girola, 2011, p. 37); es una vía interpretativa para comprender el recorrido del PRO en el marco de su construcción política, cuya densidad se manifiesta en ciclos que organizan continuidades y rupturas.

El análisis de los tiempos políticos del PRO propone un enfoque que pretende relacionar y clasificar en asociaciones temporales, tendencias electorales, discursivas y prácticas a raíz de identificar sus grados de durabilidad. Esta idea supone que cada temporalidad tiene sus propias configuraciones históricas que organizan las experiencias y expectativas de los actores dentro de la dinámica social de la que son parte (Koselleck, 2001, pp. 57-58). La idea de temporalidad, por ello, permite identificar y analizar la acción política según ciertas pautas, normas y criterios que las tensionan y/o refuerzan según las coyunturas que enfrentan los actores políticos.

Cada temporalidad identificada se define por la coherencia y densidad interna que permite una lectura estratificada del proceso de construcción partidaria en el marco de una trama que estructura la secuencia de los acontecimientos en relación con su frecuencia y concurrencia (Beriáin, 1997, p. 102). Las transiciones entre fases se producen cuando emergen eventos disruptivos o cambios de estrategia que alteran el modo en que el PRO interpreta su lugar en la competencia y redefine su intervención en el campo político. Bajo estos presupuestos el artículo trabaja sobre el análisis de tres tiempos: la expansión y construcción competitiva, la (auto)marginación y el repliegue y la integración con la victoria de María Eugenia Vidal en 2015. Sobre ello se trabaja a continuación.

La expansión y construcción competitiva: 2005-2011

En esta primera etapa, el PRO supo construir una oferta electoral relativamente atractiva para los ciudadanos de la PBA. Si bien tuvo diferentes ritmos, durante 2005-2011 pudo mantener un grado de homogeneidad estable y sostenida, lo que marcó las expectativas y los horizontes de la acción de los actores involucrados.

No obstante, como todo proceso de construcción de representatividad y poder, articuló tensiones internas y externas que, aunque marcan su punto de inicio aquí, atraviesan toda la experiencia del PRO bonaerense. Estas tensiones caracterizan las posibilidades y limitaciones que tuvo para posicionarse como una marca partidaria atractiva para los votantes y diferente de otras fuerzas políticas con un signo ideológico y/u oferta electoral similar presentes en el territorio.

Las tensiones internas estuvieron marcadas por las apuestas de las diversas grupalidades que conviven al interior del PRO; en especial, por los márgenes de autonomía que tenían los armadores y referentes políticos de la PBA respecto de los dirigentes de la CABA, epicentro del control político de esta marca partidaria desde el cual proyectó y diseñó su expansión hacia otros distritos. Esto significa, en otras palabras, que las tensiones internas en la construcción política del PRO respondieron a los grados de independencia con que contaron los dirigentes del territorio bonaerense para pensar y tramar estrategias en este escenario competitivo. Las segundas fricciones que tuvo el PRO se dieron con partidos políticos vinculados a la derecha tradicional y a fracciones del peronismo, ambos espacios con los cuales intentó generar alianzas, pero también fue con quienes disputó base electoral, acuerdos nacionales de apoyos mutuos, espacios de conducción y lugares en las listas electivas.

Para iniciar su camino en el territorio bonaerense, durante el año 2005 el PRO conformó el frente ‘Propuesta Republicana’, una alianza que fundó en conjunto con ‘Recrear para el Crecimiento’, liderado por Ricardo López Murphy; Acción por la Republica, fundado por Domingo Cavallo, y otros partidos de menor trascendencia electoral como el Partido Federal, el Partido Conservador Popular, el Partido Demócrata Progresista y Voluntad para la Integración y el Desarrollo Americano.

Con esta alianza, el PRO buscó construir una alternativa al bipartidismo, diferenciarse de anteriores fuerzas de ‘derecha’ autoritarias y conservadoras (“El frente de Macri y Murphy…”, 2005) y ensayar una estrategia por fuera del ‘entrismo’. Por situar dos ejemplos de ese año expuestos en Zuccaro (2025, pp. 13-14), se pueden mencionar los casos de Luis Patti y Aldo Rico. Patti, que ya era intendente de Escobar, cerró un acuerdo en el nivel nacional con el expresidente Carlos Menem; Aldo Rico, por su parte, acompañó la candidatura de Adolfo Rodríguez Saá. Para estos casos, se denomina ‘entrismo’ a la táctica de crear alianzas con fracciones del peronismo conservador o neoliberal, usando su marca altamente competitiva en este territorio y posicionando a integrantes propios como candidatos. El resultado final fue un sexto lugar con 6.56% de los votos. Con ello, le alcanzó conseguir dos bancas de diputados por la tercera sección. Una fue para el partido liderado por Macri y la otra fue para Recrear por el Crecimiento.

Porcentaje obtenido por sección electoral, 2005
Sección Porcentaje
Primera 8.72
Segunda 4.03
Tercera 7.38
Cuarta 3.92
Quinta 4.96
Sexta 5.51
Séptima 3.02
Octava/Capital 6.56

En términos concretos, la apuesta ensayada por el entonces ‘Compromiso con el Cambio’, trajo como consecuencia el armado del PRO en el terreno bonaerense. En 2006, Jorge Macri, la figura que había conseguido su banca en diputados, se quedó con la presidencia del partido en este escenario subnacional.

En las elecciones de 2007 se elegían cargos ejecutivos y legislativos. Para el armado de la propuesta y, luego del resquebrajamiento de la alianza con Recrear, el PRO tenía abierto distintos acuerdos electorales posibles. Por un lado, estaba la chance de crear un frente con Juan Carlos Blumberg, quien tuvo una notable visibilidad pública por el secuestro y asesinato de su hijo,4 desde la cual encabezó múltiples marchas y movilizaciones en contra del gobierno nacional, ganándose el apoyo del líder del PRO (“La marcha de Blumberg provoca…”, 2006).

Si bien Blumberg había hecho pública su intención de armar un frente antikirchnerista con el PRO (“Blumberg insiste en que la oposición…”, 2007), la propuesta no prosperó. La razón obedeció a que la imagen positiva de Blumberg cayó por presentarse públicamente como ingeniero cuando no contaba con el título universitario, además de su negativa para integrarse al PRO como marca partidaria y subordinarse a la conducción de Mauricio Macri. Así lo sostenían:

Hay que definir si podemos hacer política juntos, si estamos de acuerdo en la forma de hacer política y con quiénes. Él tiene que entender que vamos a ir desde PRO y tiene que aceptar participar en política desde PRO. (“Hay que ver si hacemos política…”, 2007).

Por su parte, también contaba con conversaciones abiertas con el peronismo disidente, con el cual terminó aliándose para conformar ‘Unión-PRO’, espacio que unificó Unión Celeste y Blanco, el Partido Popular Cristiano Bonaerense y el Partido Nuevo Buenos Aires. La alianza tuvo como principales protagonistas a Francisco De Narváez y a Jorge Macri, como candidatos a gobernador y vicegobernador, respectivamente.

El discurso electoral de Unión-PRO estuvo caracterizado por el punitivismo en contra de la inseguridad, el orden público y la gestión eficiente como forma de solucionar los problemas de los bonaerenses (“Macri presentó la fórmula del PRO…”, 2007; “Macri apoyó a De Narváez…”, 2007). Elementos que muestran cierta coincidencia con las narrativas que empleó en otros distritos como la CABA, con la cual captó adhesiones ciudadanas y le posibilitó posicionarse para obtener la jefatura porteña (Gallo, 2008a, p. 43). Con ello, vale decir que marcó la línea programática de la alianza, al decir que: “De Narváez y Jorge Macri representan el mejor ejemplo de la fuerza joven de Unión-PRO y pretendemos cambiar la cara a la provincia de Buenos Aires. Vamos por un gobierno PRO” (“Macri presentó la fórmula del PRO…”, 2007).

La alianza estuvo vinculada a la estrategia de De Narváez por diferenciarse del kirchnerismo y con la pretensión del PRO por expandirse territorialmente. El resultado de la apuesta fue un tercer lugar con 14.96% de los votos.

Porcentaje obtenido por sección electoral, 2007
Sección Porcentaje
Primera 12.41
Segunda 5.59
Tercera 11.82
Cuarta 6.96
Quinta 9.14
Sexta 7.8
Séptima 9.5
Octava/Capital 11.3

Fuente: JEPBA, elecciones 2007.

El porcentaje obtenido puede leerse desde tres ópticas relacionadas. En términos de resultados, se observa un crecimiento en los niveles provincial y seccional: entre 2005 y 2007, pasó del sexto puesto al tercero y amplió la base representativa en todas las secciones del distrito bonaerense.

Desde otra mirada, respecto del posicionamiento político, es posible notar cierta subsunción que tuvo el PRO en la alianza, tanto en los cargos ejecutivos - presentando al candidato a vicegobernador - como legislativos - logrando solo una banca de las cinco que ingresaron -, mientras que se observa un posicionamiento más fuerte respecto de la línea discursiva y programática.

Finalmente, acerca de su construcción partidaria, se identifica cierta capacidad para mantenerse y ampliar su poder legislativo, más allá de que el territorio bonaerense no fue la prioridad del partido en estas elecciones y concentró las expectativas, fuerzas y recursos en conseguir la jefatura de la CABA.

Con la base de 2007 y con el control de la jefatura porteña, de cara a las elecciones de 2009, el PRO comenzó a tener tensiones internas por su expansión territorial y representativa. En un contexto de fuerte crítica al gobierno nacional, luego del conflicto con los sectores agropecuarios, el desgranamiento del Frente para la Victoria y cierto auge público de la oposición, no solo se votaban cargos legislativos, sino que se medían candidatos presidenciales para 2011 (Tagina, 2011, p. 124). Esta situación se expresó en el PRO en forma de posicionamientos diferenciados entre las posibles alianzas que se podían tejer en el territorio bonaerense y las ambiciones nacionales con las que contaban. Por el lado de los referentes de la PBA, se reclamaba independencia para armar la estrategia electoral (“Fuerte cruce entre Jorge Macri…”, 2008), mientras que desde los líderes porteños se pretendía influir en las decisiones pensando en el armado de un proyecto nacional para 2011 con Mauricio Macri como figura principal. Es así que, como señalaba Cristian Ritondo,5

En la provincia de Buenos Aires tenemos que rearmar la alianza con De Narváez que es un buen candidato … pensar en el 2011 significa mantener la alianza con De Narváez … No hay duda que los que estamos con Macri creemos en un proyecto nacional que tenga como cabeza a Macri. (“Fuerte interna en el PJ macrista…”, 2008).

En este sentido, terminó prosperando una alianza con Francisco De Narváez y Felipe Sola, con la cual se buscaba crear un amplio frente al gobierno nacional.

Como se mencionó, en un escenario de nacimiento de la primera oleada reaccionaria a Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri pretendía comenzar a posicionarse como actor dominante en alianzas que maximicen los apoyos políticos para 2011. Por ello, en la PBA se terminó replicando el formato de alianzas que se dieron en términos nacionales. Dos frentes electorales antikirchneristas que se disputaban la conducción del malestar de un sector de la sociedad con el gobierno nacional. Por un lado, el PRO, en conjunto con un sector del peronismo disidente y partidos provinciales y, por el otro, la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica-Ari, el Partido Socialista y partidos provinciales (Tagina, 2011, pp. 127-128).

El resultado que obtuvo la alianza fue 31.81% de los votos. De las bancas alcanzadas, el PRO logró dos diputados, uno por la tercera sección y el otro por la octava. Mientras que tuvo, por primera vez, ingresos al Senado bonaerense: dos por la primera sección y uno por la cuarta.

Porcentaje obtenido por sección electoral, 2009
Sección Porcentaje
Primera 33.18
Segunda 33.89
Tercera 32.56
Cuarta 31.45
Quinta 32.42
Sexta 28.59
Séptima 33.27
Octava/Capital 27.36

Fuente: JEPBA, elecciones 2009.

Estas elecciones marcarían el cierre de una etapa y del primer tiempo en la construcción política del PRO en el territorio bonaerense. Las tensiones internas y externas que comenzaron en este período, introdujeron otras condiciones, expectativas y horizontes en esta marca partidaria. Contrariamente a lo que se podría suponer, a partir de aquí comenzó una temporalidad en la cual se podrá observar cierta (auto)marginación del proceso eleccionario que estará supeditada a dinámicas sociales, estrategias partidarias y relaciones con otros actores del campo político.

(Auto)marginación y repliegue: 2011-2013

Entre 2011 y 2013 el PRO tuvo un tiempo de (auto)marginalidad en el escenario electivo de la PBA. Una temporalidad que, como se mencionó en el apartado anterior, se encontraba atravesada por dinámicas sociales, estrategias partidarias y relaciones con otros actores del campo político.

Por un lado, uno de los factores contextuales que explican esta (auto) marginación del PRO, no solo en el territorio bonaerense, sino también en el escenario nacional, se encontraría vinculado al ‘consenso progresista’. La agenda que institucionalizó el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner - como la Ley del Matrimonio Igualitario o los juicios por la memoria, la verdad y la justicia - generó controversias al interior del partido liderado por Mauricio Macri, sobre cómo posicionarse ante esas temáticas (Iglesias Illa, 2016, p. 7 6), y provocó cierta reconversión pública de la marca partidaria en el nivel nacional. En otras palabras, el ‘auge’ de la agenda del progresismo cultural logró descolocar al PRO a pesar de las diferentes olas de reacción en contra al gobierno del Frente para la Victoria, cuyas demandas se aglutinaron en la impugnación al paradigma económico de corte redistributivo, a la forma de liderazgo presidencial y al modelo institucional.

Por su parte, la (auto)marginación de la competencia electoral fue el resultado de una estrategia partidaria: no competir en lo nacional desalentó la construcción de una lista propia en el territorio provincial. Más allá de las voluntades expresadas públicamente por Mauricio Macri, el PRO decidió consolidar su poder en el epicentro porteño (“Macri: ‘Nos vamos a subir al tren…’”, 2010).

En el marco de disputas internas entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta por la sucesión de la jefatura de la Capital Federal, el líder del PRO decidió retirarse de la pelea por la presidencia de la nación, dado que su candidatura ponía en riesgo su propio partido, el poder construido alrededor de su imagen y el control de la CABA en manos de algún partido opositor (Mauro, 2015, p. 423). Así, en términos de articulaciones territoriales, la expansión a la PBA quedó supeditada y subordinada a las marcas temporales de la proyección en el nivel nacional o de la CABA.

Respecto de las relaciones con otros actores políticos, se deberían mencionar dos tensiones, alianzas, presencias y acuerdos fallidos. Por un lado, la ruptura de Sergio Massa con el gobierno nacional en 2011 y el armado del “Frente Renovador”. La emergencia y presencia de este nuevo actor subnacional generó dentro del PRO una discusión interna que terminó por trasladarse a la esfera pública y mediática acerca de las posibilidades y limitaciones que tendría crear algún tipo de coalición con esta fracción. Por el otro, la ruptura de Unión-PRO y, la posterior alianza de De Narváez con Raúl Alfonsín, fue leída desde el PRO como una estrategia que le disputaría caudal de votantes y perjudicaría sus ambiciones (“La candidatura de Jorge Macri…”, 2011). Esto ocurrió en el marco de una disputa entre diferentes actores por encabezar y representar al sector antikirchnerista que se venía gestando en el plano de la ciudadanía.

En términos concretos, durante las elecciones de 2011 en el territorio bonaerense, el PRO formó parte del “Frente Popular”. Dentro de una alianza en el nivel nacional con el expresidente peronista Eduardo Duhalde, apoyó como candidato a gobernador a Eduardo Amadeo, quien cosechó 5.91% de los votos.

Esta apuesta del PRO sucedió luego tensiones internas y una evaluación de las proyecciones electorales. Fue una estrategia que impulsó Jorge Macri, quien optó por disputar el municipio de Vicente López a raíz de los datos de las encuestas, territorio en el cual se terminó consagrando como intendente con 38.42% de los votos (“Macri y Duhalde buscan cerrar…”, 2011). Sin embargo, por el lugar ocupado en las listas legislativas y los resultados electorales en las distintas secciones, el PRO no logró obtener ninguna banca en diputados y en senadores.

Porcentaje obtenido por sección electoral, 2011
Sección Porcentaje
Primera 6.95
Segunda 4.13
Tercera 5.89
Cuarta 0
Quinta 6.47
Sexta 4.87
Séptima 6.06
Octava/Capital 6.72

Fuente: JEPBA, elecciones 2011.

En síntesis, si bien en las elecciones de 2011 se logró obtener por primera vez el control de un territorio municipal, no fue posible profundizar en lo realizado en la etapa de construcción competitiva en periodos electorales anteriores. Así, la (auto)marginación no solo se expresó en el lugar que ocupó en la lista del Frente Popular, sino también en los votos que cosechó en cada una de las secciones, los cuales se redujeron ampliamente. Tendencias que se reprodujeron e intensificaron en la contienda electoral de 2013.

Durante las elecciones de 2013, momento de una segunda oleada reaccionaria al kirchnerismo (Vommaro, 2017, p. 156), el PRO tenía una disensión interna y un dilema. Por un lado, Mauricio Macri pensó como posible candidata a Gabriela Michetti, quien decidió bajarse de la carrera legislativa bonaerense. En su lugar, comenzó a hacer campaña con Carlos Melconian, quien no contaba con buena imagen en las encuestas. Desde el sector alineado con Jorge Macri impulsaban la reactivación de Unión-PRO, opción que no tenía el visto bueno de la cúpula porteña por la cercanía de De Narváez con Daniel Scioli (“Sinceridad de Jorge Macri…”, 2013).

Como suele suceder en las elecciones legislativas, en este contexto electivo no solo se disputaban espacios en el Congreso y el Senado, sino que se medían posibles candidatos para las elecciones nacionales de 2015. Por lo tanto, también se discutían apoyos y acuerdos para el recambio presidencial, tal y como lo decía el diputado provincial Srodek:7 “No sabemos qué proyecto nacional tiene De Narváez, porque si apoya a Macri, tendrá las puertas abiertas, pero si quiere a Scioli de presidente, como se comenta en ciertos lugares, será una decisión más difícil” (“Sinceridad de Jorge Macri…”, 2013).

Finalmente, de manera similar que en 2011 el PRO decidió no competir con marca propia en este territorio: la negativa de Gabriela Michetti, la baja imagen de Carlos Melconian y la alianza fallida con De Narváez hicieron que se incluyera como parte del Frente Renovador, espacio liderado por Sergio Massa. La alianza fue impulsada por el intendente de Vicente López junto con otros dos líderes municipales del peronismo disidente (“Sinceridad de Jorge Macri…”, 2013). En términos públicos, desde el PRO bonaerense lo explicaban de la siguiente forma:

Es un acuerdo en donde el PRO no participa como partido … Nosotros podíamos haber tenido una opción propia, pero hubiéramos dividido aún más a la oposición. Y el compromiso de Mauricio Macri, inclusive en algunas conversaciones con Sergio (por Massa) en las que yo participé, fue unirnos para ponerle un límite a kirchnerismo desde la provincia de Buenos Aires. Hacer un esfuerzo para limitar cualquier intento de reforma de la Constitución. Y tratar de formar una fuerza política que no sólo le reste diputados al kirchnerismo, sino que permita que la sociedad le dé un mensaje muy claro al kirchnerismo, que es que pierda … El kirchnerismo ha demostrado en el pasado que tiene una gran capacidad para desde un éxito electoral, relanzarse. Entonces, si no tienen el número de diputados, pero ganan la provincia de Buenos Aires, mi sensación es que pueden llegar a querer justificar cualquier reforma después en función de que la gente los acompañó … Nos parece que en Buenos Aires no sólo había que generar opciones de oposición que les quite diputados, sino una fuerza que les gane. Y nos parece que el Frente Renovador es eso. (“Sinceridad de Jorge Macri …”, 2013)

El resultado fue el ingreso de un diputado provincial, dado que quedaron fuera de las listas candidatos impulsados desde la cúpula porteña del PRO, quienes no tuvieron el visto bueno de Sergio Massa (“Freezado en la interna del Pro…”, 2015). Durante este periodo de (auto)marginalidad de la competencia electoral, el PRO ensayó diferentes alianzas con sectores del peronismo. Un diálogo que estableció a partir de la fragmentación nacional del Frente para la Victoria que había iniciado durante 2008 y que se profundizó en 2011. En términos sintéticos, fueron acuerdos que marginaron al PRO de los principales lugares de discusión del territorio bonaerense e, incluso, disminuyeron los espacios legislativos obtenidos. Además, esta estrategia de no presentar lista propia, dejó al partido al borde de la pérdida de su personería jurídica provincial (“Freezado en la interna del Pro…”, 2015). Esta etapa ilustra claramente la tensión estructural entre la vocación nacional del partido y su debilidad organizativa en el principal distrito del país.

A pesar de los resultados y las estrategias empleadas en este periodo, con vistas a las elecciones presidenciales de 2015, desde 2013 se inauguró un nuevo tiempo: el re integrarse y comenzar a instalar una competidora propia con el objetivo de disputar la conducción del sector antikirchnerista.

La integración y María Eugenia Vidal, gobernadora: 2013-2015

Entre 2013 y 2015 comenzó la carrera por las candidaturas para la gobernación de la PBA dentro del PRO. Fueron dos años atravesados por disputas y tensiones internas entre los referentes bonaerenses y los porteños. En particular, la contienda fue expresada entre Jorge Macri - presidente de la delegación provincial del partido y único intendente - y María Eugenia Vidal - vicejefa de Gobierno de la CABA.

Además, a ello se sumaba la debilidad territorial con que contaba el PRO, lo que llevaba a establecer diálogos y posibles alianzas con otras fuerzas políticas. Por ejemplo, una apuesta podría haber sido acompañar la candidatura de Gustavo Posse - referente del conurbano bonaerense - o de Sergio Massa - líder del Frente Renovador y mayor estandarte del peronismo disidente -. Lo cierto es que, por el peso electoral, la estrategia de la PBA se subsumía a las ambiciones presidenciales del partido.

Luego de las estrategias electorales fallidas que resultaron del armado de los líderes bonaerenses del PRO, la apuesta por María Eugenia Vidal estuvo vinculada a - al menos - tres cuestiones: las tensiones entre Jorge Macri y Mauricio Macri por el retroceso electoral sufrido en 2011 y 2013; la relación personal entre la cúpula porteña, y las características y potencialidades electorales de María Eugenia Vidal.

Por un lado, las tensiones entre el intendente de Vicente López y el jefe de Gobierno de la CABA tuvieron que ver con las estrategias y tácticas electorales desplegadas por Jorge Macri en las elecciones de 2011 y 2013, lo que le costó al PRO perder terreno en la agenda bonaerense. Además, según Vidal, para Mauricio Macri era fundamental tener alguien con quien hubiese confianza política:

En ese momento, él creía que si había una posibilidad de gobernar el país, quien estuviera al frente en la provincia de Buenos Aires tenía que ser alguien a quien conociera bien y valorara. Para él, esa persona era yo, porque no pensaba solo en ganar una elección, pensaba en el día siguiente, en gobernar, y creía que, para poder hacerlo bien, lo correcto era tener una candidata o un candidato con quien hubiera compartido años, que entendiera su lógica y sus objetivos y, sobre todo, en quien pudiera confiar. (Vidal, 2021, p. 18)

Por otro lado, la figura de María Eugenia Vidal - en lo que respecta a sus cualidades personales - fue parte del paradigma de comunicación que innovó la política argentina en el marco de la tesis duranbarbista acerca de que la imagen constituye el mensaje (Duran Barba y Nieto, 2017, p. 247); este proceso se inscribió en un contexto de desarrollo tecnológico en el que las redes sociales comenzaron a ocupar un lugar en la vida pública y en las relaciones sociales (Zuccaro, 2020, pp. 9-10).

Según los propios integrantes del partido, la opción de María Eugenia Vidal - como candidata a gobernadora de la PBA - tenía como objetivo la construcción de un proyecto nacional:

Las elecciones de 2015 parecían muy lejanas en noviembre de 2013, cuando, después de una reunión con los ministros, Mauricio me pidió que hablásemos a solas y me dijo que quería que fuera candidata a gobernadora por la provincia de Buenos Aires … Estoy construyendo un proyecto nacional. Voy a ser candidato a presidente y necesito que vayas a la provincia. Te pido que seas candidata ahí Además, en

las elecciones legislativas de octubre en las que había ganado Sergio Massa, el PRO ni siquiera había competido como partido, así que no teníamos estructura en la provincia. Necesito que vayas porque el proyecto lo necesita, porque yo lo necesito y, la verdad, porque creo que podés hacer un buen trabajo, me dijo. (Vidal, 2021, p. 17)

La campaña de 2015 estuvo centrada, en términos discursivos, en el clivaje cambio vs. continuidad que se utilizó en el ámbito nacional; en lo territorial, en las ‘estrategias de proximidad’ vinculadas al timbreo en articulación con una agenda segmentada en redes sociales (Annunziata et al., 2018, p. 82), y en lo mediático, en la aparición en medios de comunicación de alcance masivo.

Por su parte, la oferta electoral se enfocó en cuatro dimensiones discursivas con las que el PRO respondió a adecuaciones contextuales, distinciones respecto de su rival político y características propias del partido: las políticas sociales, la obra pública, la seguridad y la modernización del Estado.

En cuanto a las políticas sociales, en un contexto de consensos acerca de la intervención estatal, el PRO intentó resaltar el perfil social de María Eugenia Vidal; respecto de la obra pública, propuso replicar la experiencia del Metrobús porteño como símbolo de los avances en infraestructura; en relación con la seguridad, recuperó características históricas de su propuesta con las cuales había hecho campaña en ocasiones anteriores; en tanto a la modernización del Estado, se inscribió en el ideario gerencialista que lo caracterizó y sobre el cuál fundamentaba la renovación de las estructuras burocráticas.

En particular, la decisión de presentar una candidata PRO en 2015, sumado al desplazamiento hacia posiciones de centro-derecha por parte del radicalismo (Gallo, 2018, p. 119), permitió que para estas elecciones se haya conformado la coalición “Cambiemos”; espacio político con el cual el PRO consiguió alcanzar la gobernación y el control de diversos cargos ejecutivos, aumentar su presencia legislativa y lograr el dominio municipal en espacios locales, tanto en el conurbano bonaerense como en el interior de la PBA.

El resultado es conocido: María Eugenia Vidal, mediante la coalición Cambiemos, pudo resquebrajar la hegemonía peronista en el territorio bonaerense e imponerse sobre Aníbal Fernández con 39.42% de los votos. Esta victoria tuvo un especial correlato en la arena legislativa donde obtuvo 19 diputados y 13 senadores provinciales. Del PRO ingresaron dos diputados por la primera sección, tres por la cuarta, uno por la quinta y por la séptima; respecto de los senadores, uno por la segunda sección, dos por la tercera, al igual que por la sexta y octava. Además, logró ampliar su control local a una quinta parte de la PBA.

Porcentaje obtenido por sección electoral, 2015
Sección Porcentaje
Primera 34.42
Segunda 39.7
Tercera 30.73
Cuarta 42.34
Quinta 46.41
Sexta 47.31
Séptima 43.1
Octava/Capital 42.31

Fuente: JEPBA, elecciones 2005.

En este punto, el resultado de las elecciones 2015 responde a dos anomalías en la trayectoria del PRO en el territorio bonaerense: por un lado, quebró la tendencia de las anteriores elecciones en donde no logró instalar candidatos propios en el nivel provincial (Mauro y Brusco, 2016, p. 61); en 2007 ocupó cargo a vicegobernador y en 2011 no había presentado lista. Por el otro, rompió la hegemonía peronista con una candidata con poco recorrido electoral y territorial bonaerense (Salerno, 2021, pp. 2-3). María Eugenia Vidal no había participado en ninguna de las elecciones anteriores y los cargos de gestión con los que contó fueron en la CABA. Además, la victoria en este territorio significó la primera expansión subnacional del PRO por fuera del distrito porteño.

En síntesis, las elecciones de 2015 marcaron una nueva integración del PRO en el territorio bonaerense e iniciaron su segunda experiencia de gestión subnacional.

Conclusiones

A lo largo del presente artículo se reconstruyó la trayectoria del PRO en la PBA con el objetivo de identificar sus etapas; por ello, la decisión metodológica resultó un aporte importante en el análisis de los partidos políticos, dado que contribuyó a replicar las conexiones recíprocas que influyen en el modo en que se configura la acción política. Así, fue posible estratificarla en temporalidades que organizan y compactan sus objetivos, horizontes y expectativas.

Acorde con la bibliografía revisada respecto de la construcción política del PRO en la PBA, se puede exponer que si bien el estudio identificó dinámicas y etapas similares (Mauro y Brusco, 2016, pp. 54-61), también pudo contribuir con dimensiones novedosas en cada una de ellas y en su caracterización general.

En función de lo trabajado se identificaron tres temporalidades: la construcción competitiva, la (auto)marginación y la integración. La construcción competitiva refiere al tiempo político en el que el PRO comenzó a expandirse por fuera de la CABA y logró posicionarse en el plano legislativo como una fuerza en ascenso. Esta primera etapa se caracterizó por una expansión que buscó, en primer lugar, la creación de una oferta electoral con Recrear para el Crecimiento que intentó renovar las identidades derechistas; en un segundo momento, el partido liderado por Mauricio Macri, buscó construir una oferta electiva junto a un sector que pretendía distanciarse del kirchnerismo en un contexto en el que comenzaban a emerger críticas al gobierno nacional. Sin embargo, durante este periodo, más allá de los lugares ocupados, consiguió orientar las líneas programáticas de las alianzas en que participó y, de tal manera, consolidarse como un actor relevante en los armados discursivos y estratégicos. Al mismo tiempo, los trazos generales de las categorías que utilizaron los referentes de los armados electorales fueron similares a las que el PRO aplicó en la CABA. Con un discurso punitivo y gerencialista, articuló narrativas temáticas y no ideológicas (Gallo, 2008b, p. 296).

En la (auto)marginación, el PRO optó por subordinarse a fracciones del Partido Justicialista, primero a “Unión Popular” y luego al Frente Renovador; decisiones que pusieron en riesgo su sello en el territorio bonaerense, así como la personería jurídica del partido. Además, la ruptura de Mauricio Macri con De Narváez por las ambiciones presidencialistas de ambos (Vommaro et al., 2015, p. 231), la reaparición de Eduardo Duhalde y el desprendimiento de Sergio Massa del kirchnerismo, hicieron que el PRO cambiara la estrategia, decidiendo subsumirse a las propuestas del peronismo disidente. A ello, se sumó la decisión estratégica de consolidar las posiciones alcanzadas en la CABA, debido a los riesgos que implicarían para Mauricio Macri lanzar su candidatura presidencial (Mauro, 2015, p. 423).

La integración surge en el medio de una tensión interna entre los referentes de la PBA y la CABA. Mauricio Macri decidió instalar a una candidata propia para disputar la gobernación en 2015; tal decisión estuvo atada a las ambiciones presidencialistas del líder que, entendía, que no podrían lograrse sin una oferta atractiva para los ciudadanos bonaerenses. Por el porcentaje del padrón electoral que caracteriza a la PBA, generar una alternativa competitiva en este territorio podía aumentar sus posibilidades electorales en los comicios nacionales. Al igual que en otros momentos, en este periodo el PRO pudo marcar la línea programática de la coalición con el radicalismo, especialmente en lo que refiere a las características discursivas y electorales. Luego de la victoria en 2015, también lo hizo en el esquema gubernamental.

Síntesis analítica
Temporalidades Fechas Características acordes con la metodología empleada
Construcción competitiva 2005-2011 Actor relevante dentro de las alianzas electorales construidas
Expectativas y horizontes de la acción política vinculados con el acceso a cargos legislativos
Control sobre las líneas discursivas y programáticas de las alianzas en las que estuvo
Intención de crear un proyecto presidencial y nacional
(Auto)marginalidad 2011-2013 Emergencia y reaparición de otros actores subnacionales
Lugares de menor referencia dentro de las alianzas electorales
No presentó listas propias
Consolidación en la CABA y pausa del proyecto presidencial
Integración 2013-2015 Rearmado de un proyecto presidencial, nacional y provincial
Ampliación e integración en las estructuras locales con candidatos propios
Control de la línea programática de la alianza política
Posicionamiento de una candidata propia
Adaptación discursiva al clima político del momento

En síntesis, los tiempos políticos del PRO en la PBA nunca lograron escindirse del centro político del partido. La CABA operó como una fuerza centrípeta, desde donde diseñaron y evaluaron las estrategias electorales, discursivas y dirigenciales en el territorio bonaerense. Además, la estrategia provincial quedó atada al armado del proyecto presidencial. En estos términos quedan abiertos varios interrogantes para seguir indagando en futuros trabajos: ¿cómo fueron sus tiempos políticos durante los cuatro años de gestión?, ¿cómo impactó y se relacionó la construcción política del PRO con el control de los recursos estatales bonaerenses?, ¿de qué manera se articuló la construcción política de este nivel y el nivel nacional? Luego de la integración y la estabilización de su participación en el sistema electoral institucionalizado bonaerense, ¿qué otros tiempos políticos se pueden identificar?, ¿cuáles fueron sus dinámicas y desafíos después de las elecciones de 2019, 2021 y 2023? A raíz del éxito de 2015,

¿de qué manera esta experiencia configuró la construcción política en los años siguientes? Así planteados, los interrogantes permiten ubicar espacios por donde continuar indagando al reconocer la dimensión inacabada y continua que tiene la producción de conocimiento.

Notas al pie:
  • 1

    Este trabajo es el resultado de una investigación que se encuentra en su etapa de finalización. La misma se realiza en el marco de una beca doctoral financiada por CONICET-Argentina cuyo título es “Partidos políticos, hegemonía y poder. El caso de la construcción política del PRO (2002-2019)”.

  • 2

    El partido liderado por Mauricio Macri fue la estructura partidaria que condujo la alianza tanto en la PBA como en el nivel nacional, a partir de ganar las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).

  • 3

    Si bien en este artículo no se utilizan, es menester mencionar que el corpus empírico se termina de componer con documentos estatales sancionados entre 2015-2019 - periodo en que el PRO gobernó - y otros paraestatales que corresponden al acuerdo del gobierno nacional en 2018 con el Fondo Monetario Internacional. En tal sentido, son 75 documentos estatales y 26 documentos paraestatales.

  • 4

    Su hijo, Axel Blumberg, fue víctima de un secuestro seguido por asesinato. Luego de que se conociera la noticia que alcanzó altos grados de mediatización, Juan Carlos Blumberg convocó a una serie de manifestaciones que contaron con gran concurrencia.

  • 5

    En ese momento, Cristian Ritondo era legislador de la Cuidad Autónoma de Buenos Aires.

  • 6

    Hernán Iglesias Illa fue uno de los integrantes de los equipos de Comunicación del PRO.

  • 7

    Jorge Srodek fue diputado provincial del PRO por el periodo 2009-2013.

Archivos
  • JEPBA - Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires. Buenos Aires.
Fuentes primarias
Literatura secundaria
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Historial:
  • » Recibido: 28/04/2025
  • » Aceptado: 30/06/2025
  • » : 25/01/2026» : 2025Jan-Dec